Este nuevo movimiento telúrico, que duró aproximadamente 20 segundos que alcanzó 5,1 grados en la escala de Richter, dejó a la luz la psicosis que aún viven los habitantes nortinos con respecto a este tipo de fenómeno.
"La gente está con una crisis de pánico terrible. Ayer (26 de junio) estaba en el mall y tembló un momento y empezaron a cerrar las puertas y la gente comenzó a escapar", relató Inés Carvajal, habitante de Iquique.
El próximo 16 de julio se celebra la fiesta de La Tirana, evento que podría verse perjudicado por la importante disminución de los turistas.
No obstante, los organizadores aseguran que la festividad igual se realizará.
La hermana Hilda Rubio, del Santuario La Tirana, afirmó que "la fiesta de todas maneras va y se va a realizar como se ha hecho todos los años".
Pese a esta confirmación, son numerosas las cancelaciones de reservas de hoteles, tanto de Iquique como de Pica.
"Teníamos todo el mes de julio reservado, delegaciones, colegios, abuelitos y todos ya han cancelado", señala Egidia Villagra, del Hotel San Andrés de Pica.
Asimismo, Gino Henríquez, del Hotel Santa Rosa de Pica, explicó que "se ha visto una baja considerable después del sismo que tuvimos acá en la Primera Región. A pesar de toda esta actividad que se produjo, nosotros lo queremos revertir, ya que los lugares específicos de turismo no fueron afectados 100 por ciento".
De esta manera, se comienza a perfilar un nuevo efecto colateral en la zona de la catástrofe. Millonarias pérdidas en el turismo que se suman a los 26 mil millones en daños en infraestructura pública.
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